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Los Códices prehispánicos

c15c481af43a13011048c757faed6ccaa495e40e© Trustees of the British Museum

Los llamados Códices prehispánicos son manuscritos de carácter pictográfico realizados por los pueblos indígenas de Mesoamérica antes de la llegada de los españoles.

La mayoría de ellos fueron destruídos por los conquistadores o están muy deteriorados, conservándose sólo unos 15 originales de la etapa prehispánica y unos 100 ejemplares de época colonial, como el Códice Mendoza o el  Borbonicus.

Entre los códices considerados prehispánicos están los manuscritos mixtecas (Códice Nuttall, el Vindobonensis, el de Bodley, el de Selden, el Colombino y el Becker I), los mixecas como el Código Borbónico, y  los mayas como el Código de Dresde, verdadera tabla astronómica de increíble precisión.

Código de Dresde

Todos estos códices tienen un gran valor historiografico puesto que fueron realizados antes del siglo XV siendo los únicos textos indígenas que no recibieron influencia hispánica.

La temática que presentan es muy variada y compleja.

Incluyen creencias religiosas y leyendas, genealogías de sus reyes y señores, así como calendarios agrícolas, mapas, hasta incluso poesía o tratados de astronomía.

Para representarlas utilizan diferentes elementos pictográficos, conocidos como glifos, que pueden ser de tipo numérico, zoomórficos o antropomórficos que combinan en diseños, a veces muy complejos de interpretar siguiendo los criterios propios de cada lengua local.

En el caso de figuras humanas, suelen tener posturas esteriotipadas de lucha, alianzas o muerte,  y la mayoría son representados con trajes rituales que nos ayuda a conocer las costumbres primitivas.

Estas pictografías aparecen en distintos soportes flexibles, desde el papel de origen vegetal, a la piel de vacuno o las telas.

Según los especialistas, a estos materiales se les hacía un tratamiento previo que incluía añadir una especie de estuco para alisar la superficie y facilitar la decoración. Luego se añadían los diseños con tintes naturales, como la grana cochinilla o el índigo, y otros de procedencia mineral.

Las láminas decoradas, que pueden tener varios metros de longitud, se disponen en varios formatos como el libro, el biombo, el rollo o la lámina aislada.

Código de Nuttall. ©Einsamer Schütze

Por el complicado de los diseños y la delicadeza de las miniaturas que incluyen, podemos deducir que fueron trabajados por escribas profesionales.

Estos recibirían una formación especializada desde muy jóvenes y formarían parte de la élite social al ser transmisores de cultura, lo que les convertía en hombres poderosos que trabajaron al servicio de los centros políticos y económicos de la época como eran el palacio, los templos y tribunales.

Curiosamente el término con el que se los conoce en esta zona de Mesoamérica es el de “tlacuilos” que traducido significaría “escribir pintando“, mientras que para los mixtecas eran los “huisi tacú” (los que escriben con arte).

Estos códices, que eran guardados en lugares especiales similares a nuestras bibliotecas, fueron controlados por la élite dirigente formada por los señores y sacerdotes.

Utilizados como elementos de propaganda y prestigio, gracias a ellos podían restringir el acceso al conocimiento y dominar a sus pueblos.

¿Cómo se leen los códices?

Según parece dependía del formato que tuvieran, así por ejemplo era frecuente que los códices prehispánicos se  colocaran de forma horizontal directamente en el suelo. Alrededor se situaban los oyentes y el traductor que podía ver la información de forma completa e interpretar los glifos.

Otras veces se leían de izquierda a derecha, y de arriba a bajo como nuestros libros, pero también se podía leer en zigzag o desde el centro de la imagen.

En ocasiones, los escribas incluían lineas rojas que marcaban los párrafos de lectura e se añadían huellas humanas para indicar el sentido de la lectura.

Borbonicus_15Sin embargo, los códices de época colonial fueron perdiendo esos añadidos originales y pronto adquieren el formato de libro europeo. Este proceso de aculturación, que se extendió a otros aspectos de sus costumbres, les hizo perder progresivamente esa autenticidad que encontramos en los códices prehispánicos.

Los nuevos manuscritos fueron encargados sobre todo por la Corona, con la intención de conseguir una descripción exacta de las nuevas tierras conquistadas y sus riquezas, y por la Iglesia, que los utilizó como medio de difusión ideológica.

Entre los códigos prehispánicos más destacados se encuentra el “Códice Colombino“, escrito hacia el siglo XII por la cultura mixteca. Contiene 24 páginas donde se relata la biografía de los gobernantes de Tutupetec (Oaxaca)

Los mixtecas se localizaron en esa zona de la costa mesoamericana desde el siglo X hasta principios del siglo XVI y fueron el principal enemigo de los aztecas.

En el Códice Colombino contaron, en un estilo histórico-narrativo muy complejo, las victorias militares, los rituales y alianzas matrimoniales, así como la genealogía de sus gobernantes,  sobre todo de un tal Ocho Venado (también conocido como Garra de Jaguar) uno de los señores más poderosos de la región.

Fragmento Códice Nuttall. Representación de Ocho Venado a la derecha

Imagen - El Señor Ocho Viento se casa con la Dama Venado Diez

©www.famsi.org

En forma de biombo, su lectura sería siguiendo el orden de abajo a arriba, y de izquierda a derecha en forma de zigzag.

Es uno de los cócides más estudiado y sobre él se han realizado varias interpretaciones y traducciones. La  más reciente considera que sería parte de un manuscrito mayor que fue fraccionado en los primeros años de la conquista, así los arqueólogos creen que el Códice Colombino y el Códice Becker I, que pude verse en el Museo de Etnografía en Viena, deben interpretarse como un único códice.

Facsímil digital “Código Colombino”

Fuentes: http://www.inah.como (Instituto Nacional de Antropología e Historia de México)/ http://www.bdmx.mx (Biblioteca Digital Mexicana)/www.famsi.org/ http://www.revistaciencia.amc.edu.mx